La resignificación del ocio como moneda de cambio para el turismo.
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20 de agosto de 2021
Sócrates decía que “los ratos de ocio son la mejor de todas las adquisiciones”, la industria del turismo es el mejor mercado para esas pequeñas adquisiciones de cultura, libertad, descanso, conocimiento, recreación y redescubrimiento, que hoy en día son tan valiosos.
Tradicionalmente la palabra ocio, se entendía como un espacio para no hacer ni producir nada, con el paso de los años, se optó por el uso de la palabra recreación y tiempo libre, que, con su profesionalización, se ha buscado una sensibilización de la población al entendimiento de que la posibilidad de realización de actividades diversas en este tiempo brinda beneficios mayores a su inversión.
En este sentido, el turismo se relaciona de manera directa con ese espacio que el ser humano encuentra como escape del trabajo y la rutina; su práctica es un ciclo que inicia con ser conscientes de la necesidad de explorar maneras de recrearnos e invertir tiempo en nuevas experiencias, pasando por la exploración de todo lo que ofrecen las más de 4 millones 800 mil empresas turísticas que operan en México.
Y finalmente, acceder a una de las actividades dentro de la amplia gama del turismo de naturaleza, para destinar recursos a un sector y zona del país que impulsa la promoción de sus recursos naturales para genera ingresos. Esto, sin duda ayuda al desarrollo económico de las poblaciones y a generar comunidades que, utilizando la difusión de atractivos turísticos como monumentos, tradiciones, servicios naturales o experiencias exclusivas, buscan ser sostenibles en la reinversión de recursos generados del turismo en mejoras para la comunidad y el retorno de la población.
Hablar de comunidades sustentables, es apostar por “redoblar los esfuerzos para proteger y salvaguardar el patrimonio cultural y natural del mundo”, como lo hace la ONU en su objetivo de “Ciudades y Comunidades Sostenibles”, pero no el sentido de solo de apartarlos para evitarles daño, sino hacer notar su importancia, y valor entre la sociedad, para el cuidado genuino que considere su conservación.
Por ello, consideramos al ocio, como sustento del turismo, que ya no es un concepto ajeno, sino una palabra mucho más usada y que tiene mayor frecuencia en el vocabulario de las nuevas generaciones que están interesadas en vivir experiencias y contribuir al desarrollo de las comunidades; ahora constituye una realidad esencial para incorporarlo en el proceso de planificación de esta actividad.
Cuando consideramos al ocio, la recreación y el tiempo libre como esencia del turismo se está participando en un amplio esfuerzo por difundirlos y valorizarlos socialmente, rechazando que sean “la madre de todos los vicios” o “el hacer nada”, ideas con las cuales se le relaciona por causas ideológicas. Apostando por la participación de tempoliberólogos y grupos poblacionales preocupados por el crecimiento de los individuos, muestra el desarrollo de la educación y cultura a lo largo de los años, involucrando de manera íntegra al ser humano, que hace del turismo su instrumento de desarrollo personal y social.
Vive una experiencia que transformará tu vida.