Consumo responsable a traves del goce y aprovechamiento del tiempo libre.
Alumna de la Licenciatura en Administración del Tiempo Libre de la YMCA
Palabras clave: Cambio climático, consumo, producción, sostenible, naturaleza, humano, tiempo libre, experiencia.
11 de agosto de 2020
La nueva realidad a la que nos hemos visto obligados a adaptarnos es la realidad que el planeta pide a gritos desde hace décadas que volteemos a ver, es una realidad que ha puesto en evidencia las desigualdades sociales y los daños ambientales que año con año se vuelven irreparables en la vida del planeta. Estamos presenciando un estilo de vida nunca antes visto en la humanidad, pero las consecuencias positivas o negativas que pueda ocasionar se encuentran en una línea muy delgada y cuyo único responsable, de lo que siga en la historia, es el hombre.
La Agenda para el Desarrollo Sostenible propuesta por la ONU tiene que formar parte de nuestra cotidianeidad, asi como comer o respirar, en el objetivo 12, se plantea la importancia de "garantizar modalidades de consumo y producción sostenibles” (ONU, 2015) y para lograrlo menciona que se deben “Elaborar y aplicar instrumentos para vigilar los efectos en el desarrollo sostenible, a fin de lograr un turismo sostenible que cree puestos de trabajo y promueva la cultura y los productos locales” (ONU, 2015)
Un turismo sostenible debe considerar 3 aspectos fundamentales en su ejecución:
Social-cultural:
Económico:
Natural:
El turismo sostenible se enfoca en preservar los recursos naturales para el beneficio de las presentes y futuras generaciones. Más allá de categorizar el turismo o distinguirlo como una clasificación más, debería ser el más promovido, el más accesible. Engloba perfectamente una educación fuerte para la conservación del medio ambiente y al mismo tiempo goce del tiempo libre.
Si bien el turista tiene un papel muy importante en llevar una buena practica del turismo sostenible, el operador del servicio tiene un papel con el doble de responsabilidad. Un guía de turismo de naturaleza debe saber el valor que tienen los ciclos que se presentan en la naturaleza, por ejemplo, algo tan común en la alacena en cualquier casa, la miel. El consumo responsable que hacemos a diario de recursos naturales como la miel debe transmitirse con los valores adecuados, que sepa el turista el impacto que tiene nuestro paso por la tierra y en la vida de los demás seres vivos. Es común pensar que por ser una especie dominante tenemos el derecho a decidir el destino de la vida de otros, y no, eso debe cambiar ya.
La época que vivimos nos lo demuestra, ¿cómo es la vida de un animal en cautiverio?, es la milésima parte de lo que algunos han llegado a experimentar en este distanciamiento social. Con suerte el nuevo turismo llevara consigo una precaución exagerada pero no por precaución al daño al medio ambiente, si no por un miedo a un virus desconocido, un virus que sin anunciarse atenta contra nuestra vida. Un virus muy similar es el que hemos plantado año con año en la casa que compartimos, un virus que le llamamos cambio climático y en ocasiones la naturaleza nos recuerda que ahí esa.
El tiempo libre que invertimos en turismo por ejemplo es el más común y aunque se suele invertir en experiencias que sean selectivas y de alto costo la mayoría de las veces, no nos fijamos en el impacto ambiental que tienen estas. La realidad es que se pueden tener experiencias exclusivas y muy valoradas para nuestra memoria sin necesidad de pagar altos precios, contactando empresas con los permisos y capacitaciones adecuadas para prestar el servicio, apoyando el comercio local del lugar al que se visite, motivando a las personas en su entorno a consumir de la misma forma y siempre, siempre en busca de dejar el menor impacto posible en el espacio que se visita.
Una vida de consumo y producción responsable por utópico que pueda sonar es más accesible de lo que parece, solo tenemos que atrevernos a salir de la zona de confort.
¿Cómo se han visto modificados tus hábitos de cosnumo en estos días?
Vive una experiencia que transformará tu vida.